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08/04/20 Compartir:

El gato que venía del cielo


Es la primera obra narrativa de Takashi Hiraide, quien antes de su publicación era reconocido en su país, no como narrador sino como poeta. Este libro pasó desapercibido por las editoriales y por los críticos; no así por los libreros que lo sacaron del ostracismo y le dieron el lustre que merece. De la noche a la mañana Hiraide se convirtió en un autor de culto y su pequeña novela fue traducida a varios idiomas; desde entonces no ha dejado de vender su obra, e incluso ganó el prestigioso premio Kiyama Shohei Award. Pero quizás su principal presea literaria sea el caluroso elogio que recibió del Nobel de literatura Kenzaburo Oé .

El gato que vino del cielo es, aparentemente, una obra sencilla, sin mayores complejidades que narra la historia de una joven pareja de escritores y correctores de estilo que se traslada a los suburbios de Tokio, a una casa con un enorme jardín que ha ido quedando a la deriva; Chibi, el gato, es su visitante asiduo y poco a poco se convierte en el centro de la relación; como si en cierta forma fuese el hijo que el matrimonio nunca quiso tener.

Detrás de este relato su autor devela un hecho social que aqueja a  Japón, la burbuja inmobiliaria y la dificultad que tienen muchos ciudadanos para desplazarse entre su lugar de trabajo y su hogar. ¿Les suena conocido? El relato es una metáfora de la soledad y de la búsqueda que todos los seres vivos tenemos para lograr la interacción humana.

El gato que vino del cielo, puede ser una crítica, al exceso de individualismo tan presente hoy en día y que impide que establezcamos relaciones con las personas que nos rodean. La presencia éterea de la soledad, o el fracaso que afrontamos cuando somos incapaces de comunicarnos con nuestros congéneres.