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21/04/20 Compartir:

Entrevista a Rodrigo Peralta Filacteria

Sin duda que las editoriales independientes surgieron con la convicción de renovar el panorama de las letras nacionales, desafiando el canon instaurado por los grandes conglomerados.

Bibliometro conversó con Rodrigo Peralta; actor, artista visual, poeta y director de la editorial independiente Filacteria Ediciones, y esto fue lo que nos contó sobre los orígenes de la editorial, sus proyectos referentes al rescate de autores de “La Mandrágora” y sobre la contingencia que vive el país.

 

¿Cómo y por qué se gesta la editorial Ediciones Filacteria?

La editorial se gesta por una serie de inquietudes personales que giraban en torno a la creación y su dificultad de generar impacto o bien alcanzar  a mayores  audiencias  que  no fueran los mismos de siempre. Durante años me vi trabajando desde  las artes  escénicas, las visuales  y formatos, referidos a fusionar lenguajes y disciplinas; por lo tanto, de pronto entendí que había que hacer algo importante para poner  en valor tanta creación dando vuelta en el entorno. Primero pensé, junto a una integrante de aquellos años en el proyecto, que teníamos que publicar nuestros proyectos personales que cabían en la línea de los ensayos y reflexiones estáticas y ciertos ejercicios de narrativa y dramaturgia. Sin embargo, todo este proceso comenzó a crecer y a aclararse mejor hasta que apareció la idea de montar una editorial con fuerte inclinación por lo visual. Esto atrajo la curiosidad y el entusiasmo de muchos creadores y creadoras que estaban alrededor experimentando y pensando la idea de libro como un dispositivo de acción estética política y poética. Le llamamos, entonces “FILACTERIA”, que  se  define como un talismán o un amuleto que cura y protege la obra de nuestros autores y autoras.

¿Cómo ven el panorama de las editoriales independientes frente a la crisis que vive el país?

Creo que siempre  hemos  estado en crisis. Lo que pasa  que ahora volvimos a repensar nuestro habitar en este territorio llamado Chile. Y el mundo de las editoriales “independientes”, ese  también es otro mundo y te lo encargo.  En estos momentos de catástrofe sanitaria, que bien sabemos  que  es  social y política  a su vez, es la oportunidad de revisar nuestros proyectos editoriales y ver cuáles  van a ser  los  alcances de todo esto, se vienen cambios  rotundos, y no me refiero tan solo a las estrategias  de ventas o de posicionamiento de marca, sino a la forma  y la manera de relacionarnos entre tantas editoriales que existen hoy en Chile. Estoy convencido que lo peor que le puede pasar al mundo de la independencia, es aguantar que grupos se arroguen o bien monopolicen ciertas  ideas colaborativas. En fin, tengo una imagen que  siempre  se me viene a la cabeza cuando veo arrogancia, egos mal ecualizados, narcisismo y oportunismos. Fue la noche de los zapatos negros, ese paso de la umbra dictatorial a la luz  democrática, los que hablaban de unión, cambios y libertad esa noche vestidos de autoridad muy bien peinados y de zapatos impecables encabezaban lo que no ha cambiado absolutamente nada en este país. En las editoriales chilenas hay muchos  de ellos, herederos directos de una actitud soberbia y despectiva. Por lo tanto creo que es una muy buena oportunidad esta gran crisis para re formular nuestro “saber hacer” en nuestro importante rubro.

 

¿Qué libro de autores nacionales les hubiera gustado publicar?

Mmm, estoy por estos días en Talca, en una ciudad muy marcada por la literatura y en mis recorridos he pensado en la Mandrágora y el autor  que  se  me viene es Enrique Gómez Correa y un libro del año 36 “Cataclismo en los ojos”, y si me lo permiten también el “Joven olvido” de Rosamel del Valle. Lo cierto es que hay una época del siglo XX, o más bien algunas generaciones en la poesía y literatura chilena que son cautivadoras, hermosas y bien dramáticas.

¿Con que editorial nacional creen compartir una estética y sistema de trabajo similar?

En general las editoriales independientes  chilenas  son excelentes, “Libros del Cardo”, “Los Perros Románticos”, “Santiago-Ander”, “Overol”, “La Pollera”, por mencionar algunas, pero quiero destacar las editoriales de provincia, y en especial las que se  arriesgan a hacer una apuesta de diseño. Se me hace difícil mencionar  solo una editorial, soy de la política de nutrirme  de cada  proyecto interesante en términos visuales y de contenidos a fines. Y con respecto al sistema de trabajo, creo que cada editorial, con los años, va adaptando o adquiriendo conocimientos específicos para manejar este negocio cultural.

¿Cómo seleccionan los textos que publican, y en que cosiste el trabajo de edición, trabajan codo a codo con el autor?

Por lo general pienso en una idea y convoco a autores y autoras. El último proceso de trabajo, como para ejemplificar, desarrollé una gran frase “Biografías y poéticas en estado alterado”, ese  gran eslogan, con un peso significativo, se  ha  convertido en un ancla para encontrar proyectos en las líneas de poesía, narrativa, dramaturgia y pensamiento visual. Habitualmente, llegan muchos textos, estos son leídos por un grupo de colaboradores y se seleccionan los que van por  la línea editorial que propone el sello. Luego comienza lo fascinante de tener una editorial, pensar su edición, sus constantes lecturas en el traspaso al programa de maquetación, diagramación y diseño del libro. Es un ejercicio hermenéutico, comienzan a aparecer los misterios de este oficio y es en ese momento donde la participación del autor o autora es  fundamental. Comenzamos a ver otras cosas, a entender imágenes, por lo mismo siempre el trabajo es de mucha colaboración, siempre pregunto qué música escuchan, gusto de colores, películas, sonidos, texturas. En fin, la relación autor / obra / editor es vital en este proceso creativo.

¿Cuáles son los mayores problemas a los que se enfrentan a la hora de trabajar un texto y su posterior publicación?

Cuando hay que tomar decisiones. Me explico. El proceso de edición y diseño lleva sus  semanas. También le sumamos las horas de análisis y darle mil vueltas al texto, claro, en conjunto con el autor o autora. En el camino van ocurriendo hallazgos que le dan un giro, a veces muy profundo a la obra en comparación al texto original y hay que tomar decisiones tanto técnicas como estáticas para que entre  a imprenta tal cual como se pensó el libro.

Sin embargo me ha tocado en un par de oportunidades encontrarme con una  actitud muy soberbia y poco amable de algunos autores y autoras que no entienden el proceso. Eso dificulta  la relación, en términos creativos, porque entendamos que si yo como escritor, busco una  editorial independiente, es para encontrar en ella, asesoría, respaldo, conversaciones y desde  luego potenciar aún más mi obra literaria.

 

¿Cómo ven la relación entre escritor, editorial y librería?

Para Filacteria es de vital importancia la gestión de vínculos. En estos 4 años que lleva la editorial me he reencontrado con muchas personas, amigos de adolescencia y de los años 90, década en donde me formé como artista y comenzaron un sin fin de inquietudes, que hoy se ven reflejadas en este proyecto donde fortalecer los lazos de amistad, es motor fundamental para que los resultados tengan un buena llegada tanto en las librerías como en los lectores y lectoras.

Mantener una buena relación en esta cadena es todo un desafió. No podemos olvidar otro actor muy importante en este proceso. La imprenta. Entonces el cuadro queda de esta manera: escritor/ editorial /imprenta /librería. De esa forma se da inicio a la etapa de hacer circular el libro y que este se convierta en un dispositivo o un objeto o bien un arma fundamental para traficar ideas y sentimientos. Sin duda para alcanzar este propósito se requiere de un estado de alta confianza, cariño y respeto de todas  las partes.

 

¿En qué proyectos están trabajando?

Con todo lo acontecido, y a buena hora, aunque sea compleja la situación y lamentable, esto da pie para evaluar y repensar algunos proyectos que se estaban levantando después de octubre 18. Luego con la pandemia, se adelantaron algunas decisiones como la migración a la ciudad de Talca. Desde la ciudad donde se funda “La Mandrágora” estoy trabajando en varias líneas estratégicas, una de ellas es convertir todo el catálogo a libro E-Pub, y preparando la colección del 2020 con jóvenes autores y autoras como Carlos Roa, Fernando Cruz, Ernesto Obsen, Victoria Herreros. También con un proyecto hermoso de Rodrigo Araya, periodista que hace una investigación de los “Bibliomoviles de Chile” y novedades como la biografía de Gladys Marín desde un interesante guión escrito por el destacado escritor y amigo Gustavo Bernal. Y desde Talca, lentamente instalándome para comenzar a operar bajo los cielos  de “La Mandrágora” y así contribuir a la descentralización y poner en valor territorios fundamentales en la historia literaria de nuestro país.

¿Algún autor o catálogo de alguna editorial que te gustaría recomendar? 

En editoriales me gustaría recomendar a “Los Perros Románticos”, tienen un muy buen catalogo y autores mexicanos extraordinarios, también el catálogo de “Santiago-Ander”, interesante el territorio de la literatura y la música. En autores indagar en Enrique  Gómez Correa, Teófilo Cid, Anguita, retomar lecturas de Huidobro, y por sobre todo invitar a leer la calle, a motivar a los que escriben he informarse de la importancia de la producción literaria del siglo XX en Chile.

 

 

¿Qué rol cumple la poesía en estos tiempos de despertar social?

La poesía vuelve, siempre vuelve y con más fuerza cuando huele levantamientos. La poesía  es  barricada, aullido,  radiografías  de un mundo in visibilizado por grupos  de poder. Creo que parte del rol, es educar desde la poesía. Una pedagogía elemental y necesaria en un país en estado alterado, donde sus biografías y poéticas son los patrones de una visualidad entendida como un alfabeto. Porque entendemos las cosas por signos y símbolos, porque nos  alimentamos de las consignas y de ellas los grandes discursos y luego vienen los argumentos y después  de  todo eso, queda el documento hecho libro que dice “Que en cualquier muro de mi ciudad la dignidad se escribe con puño y letra”. El rol de la poesía es abrir el pecho y sacar el ama. Que quede como epígrafe.

 

¿Cómo vivieron como editorial el movimiento social, lo vieron venir, lo percibían?

Era claro que  se  venía  algo. Pero irrumpió abruptamente. Hace rato veníamos conversando con algunos amigos escritores y artistas que esta situación no daba para más. Que el aire estaba enrarecido, que los  ánimos navegaban en aguas  muy serenas  para  ser normal.

Previo a octubre, estaba en el taller de la editorial, revise algunos textos de autores y pude encontrar imágenes en común, vaticinios pensé. Cerré los ojos y caí en un estado de prolepsis muy angustiosa. La sensación se repitió durante días, hasta que me llegó una invitación a la feria  del libro de Pichilemu. Había preparado una instalación para la tarde del 18 de octubre, pero un día antes nos reunimos varias editoriales y mientras discutíamos sobre los cambios que venían indudablemente comenzaron los rumores de un levantamiento social. Con el pasar de las horas, la información era confusa. Militares a la calle, revueltas ciudadanas. Uyyy… comenzaba a ocurrir la primavera de octubre. Todo lo que imaginábamos que ocurriría, estaba siendo un hecho. De ahí en adelante  el equilibrio precario se instaló en el entorno.

 

¿De qué manera, la situación actual del país los lleva a replantearse su rol editorial dentro de la sociedad?

 

¿De qué manera? Con mucha reflexión y sentido crítico. Hoy Ediciones Filacteria está  constituido por una sola persona, responsabilidad que recae sobre mi persona. Si bien al principio de este proyecto existió una socia fundadora, esta decidió dar un paso al lado, ante  esa situación, la editorial recobra una fuerza impresionante, abriendo la posibilidad de poner un valor a agregado que consistió, hasta el día de hoy, en armar puestas en escena y utilizar el lenguaje audiovisual para potenciar y darle un atractivo a los lanzamientos y las lecturas de nuestros autores y autoras. Comento esto, porque, después del 18 de octubre, aparece un nuevo y decidor replanteamiento de mi proyecto editorial, uno de ellos, fue volver al atávico propósito de la editorial: editar y publicar a autores y autoras con un sentido multidisciplinario en su quehacer creativo. Esto para poner en valor y mostrar a quienes durante años vienen trabajando en experimentaciones visuales, sonoras y que están muy lejanas a estos grupos y movimientos que se arrogan el título de grandes exponentes, ¿de qué? hasta hoy no lo sé. Para Ediciones Filacteria, su propósito es trabajar desde las absolutas independencias en términos de contenido, planes de negocios y estrategias. Estamos evaluando nuestra  participación en algunas ferias del libro. Las últimas experiencias me han decepcionado muchísimo desde sus discursos, valóricas y sus políticas de gestión de vinculo.  Más de lo mismo no necesitamos. Hoy el rol de mi editorial es habitar la provincia he ir al rescate de las otras voces, las que se extienden en esta franja larga y angosta. Porque estamos respirando otro Chile y la verdad es que creo en un nuevo a amanecer.

Muchas gracias.

Andrés Torres Meza