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27/03/20 Compartir:

Entrevista, escritor Vladimir Rivera Órdenes.

El año 2017 fue un año especial para Bibliometro, ya que lanzamos nuestro Primer concurso literario de cuento y poesía. En aquella oportunidad, contamos con grandes jurados, entre ellos el escritor y guionista Vladimir Rivera Órdenes, autor de los libros de cuentos “Qué sabe Peter Holder de amor”, “Yo soy un pájaro ahora”, la novela “Juegos Florales” y los libros infantiles “El gato que nos ilumina”, “La vida secreta de los números” y “Los palacios interiores”, además de ser guionista de la emblemática serie de culto biopunk “Gen Mishima”.  Vladimir conversó con Bibliometro contándonos sobre sus libros y su actividad como escritor. Sin duda un autor que hay que leer y, que Bibliometro tiene en su catálogo para todos ustedes.

 

 

  • ¿Qué significó para ti la publicación de tu primer libro “Que sabe Peter Holder de amor”, y qué camino abrió a tu escritura?

Peter Holder es un libro soñado para mí, ya que me costó mucho poder encontrar una editorial que se interesara. Por lo mismo, para mí fue significativo, más aun que tuvo buena crítica, y me permitió ganar un par de premios. Yo venía de un periodo muy oscuro en mi vida, nada me funcionaba y tenía muchas dudas de seguir este camino de la escritura. Por eso siempre digo que este libro me salvó la vida. Ahora, desde el punto temático, creo que me permitió indagar en el tipo de literatura que me gusta, un tipo de escritura más cinematográfica, ligada quizás más al mundo de la novela gráfica y el comics, que son referentes importantes para mí. Leo harto cómics, sobre todo indie. Hay gente que me ha dicho que Nocturama, el último cuento del libro, les gustó mucho y que les ayudó en su propia lectura. Otros, me recriminan el porqué no seguí en esa senda. Yo creo cada libro tiene su propia vida, sus propios fantasmas.

  • ¿Cómo fue trabajar con la editorial Montacerdos?

Fue una buena experiencia, yo ya había trabajado con Juan Manuel Silva, él es editor de Planeta e hicimos juntos Juegos Florales, así que todo bien. El me entiende a la perfección. Creo que es uno de los mejores editores. La verdad es que yo escribo con bastante dislexia, y Juanma tiene la paciencia para corregir. El tienes una sensibilidad particular. Además, lo admiro como poeta. Tiene sensibilidad y postura política, lo cual siempre se agradece en un mundo donde prima siempre lo comercial. Creo que siempre van a perdida conmigo a si que se agradece el riesgo.

  • ¿Qué tanto influye en tus cuentos y novelas el que seas guionista, y cómo influyen tus guiones en tus cuentos y novelas?

Yo escribo guiones muy literarios y cuentos muy cinematográficos. Hay un refrán que dice: “tú puedes dejar las teleseries pero las teleseries no te dejan a ti”. Yo creo que lo mío va por ahí, la visualidad, la imagen, esa es mi búsqueda, por lo mismo da la sensación de que mis personajes son muy internos, pero creo que se van develando en las acciones que van tomando. Hay escritores que tiene fijación con las palabras, otros con el mundo interno. Mi búsqueda es la imagen, la búsqueda del momento exacto en que los personajes se develan y te muestran quienes son. No hay juicios en mí como narrador, los dejo vivir según su propia naturaleza. En mis cuentos puedo hacer lo que no tiene cabida dentro del guión.

  • ¿Has pasado del cuento a la novela y de la novela al relato infantil, ¿cómo describirías este proceso?

No sé muy bien como es el proceso. Por lo general se me vienen ideas y ahí, mentalmente me digo, esto sirve para guión, esto para cuento, esto para niños… y creo tener una ductilidad suficiente para instalarme en esos espacios. A veces me resulta y otra veces no. Todo es parte de un gran corpus. Los libros infantiles, los cuentos y los guiones es todo un work in progress constante de un “algo”. Todos los libros son un solo libro decía Borges.  Por otra parte, yo llegué a la literatura infantil por mis hijos, a ellos les cuento cuentos. El otro día mi hija de 8 años, me dijo: Papá, cuando vas a decir la verdad. Le respondí: yo no miento; yo invento. Ah, me dijo, no me gusta que mientas, pero que inventes sí. Ellos, mis hijos, son unos fabuladores. Inventan mejores historias que yo. Si no fuera por ellos, no haría eso. Pero al mismo tiempo, me recuerda mi niñez, yo soy hijo de un detenido desaparecido, me críe solo con mi hermano, mi mamá era lavandera y temporera, hacía lo imposible por darnos de comer, entonces yo, hermano mayor, le inventaba historias a mí hermano. Así nació mi pasión por las historias y por fabular la realidad. Es lo mismo que hago ahora.

  • ¿Planificas tus relatos o vas construyendo a medida que escribes?

A veces si, a veces no. Hago notas, planifico algunas cosas, pero me dejo llevar. En el guión todo es planificado, milimetrado, eso me agota, el saber todas las respuestas, de quién es tu personaje, para donde va, qué quiere, etc. Entonces dejo que la literatura me lleve, que me hunda, que me conecte. Para mí, un cuento está listo cuando lo “siento”,  cuando algo en mí resuena. En el guión eso no ocurre mucho. Para mí, escribir es mi salvación. Me quitas eso y me quitas todo.

  • Las ilustraciones de tus libros infantiles son realizadas por tu compañera, ¿cómo surge esta simbiosis conyugal, por decirlo así?

Con Ales (Ales Villegas-@dibuciernaga) nos entendemos a la perfección, tenemos los mismo referentes, las mismas ideas. Es un trabajo muy de complemento. Yo escribo y ella le da forma a esas ideas y las potencia dándole una nueva vida. En ese sentido, los dos somos los autores de los libros. Para mí ella es la mejor.

  • ¿Con que autor nacional sientes afinidad estética o te interesan sus temáticas?

La verdad no leo muchos autores chilenos, ahí estoy al debe, sobretodo en narrativa. Por un tema de interés y pega veo más películas o leo cómics. Hay algunos autores que he leído y me han gustado, pero no tengo un panorama completo. En narrativa siempre recomiendo a Constanza Gutiérrez, me gusta harto, Aldo Astete, Persus Nibae, Carlos Araya; escritores de la provincia que están haciendo cosas interesantes. En poesía es distinto, lo mío va por ahí de la mano de Mistral, Teillier, Enrique Volpe, De Rokha, Elvira Hernández, Rosabety Muñoz, ellos son mi referente. Me mata Couve y su mundo, María Luisa Bombal, Manuel Rojas, Droguet. Me gusta la vida y las pequeñas obras de Maria Elena Geel, Luz de Viana o Lucía Berlin, que sin bien no es chilena, vivió acá. De la poesía actual te puedo nombrar a varios que me gustan y con los cuales siento afinidad: Carlos Barrientos, Francisco Ide y Jonnathan Opazo.

  • Podrías definir lo que es el realismo folk.

El realismo folk es más bien un neo realismo mágico, es decir, entender que la realidad está viciada de vectores esotéricos, fantásticos y futuristas que no se pueden explicar. En la comarca, en el sur, en la provincia, rigen reglas sobrenaturales que no tienen explicación y son precisamente esas reglas las que permiten al visitante entender el mundo en el cual vivimos. Lo que yo hago es una especie de gótico realista, es como si Drácula viviera en una mediagua, la magia y la realidad conviven: es una especie de ciencia ficción sucia, como que vas a garaje a que te pongan una mano ortopédica. Lo mio va por ahí, lo cutre, el animé, la poesía, y la falsa biografía todo junto, como ensalada rusa. Eso para mí es la realidad y desde ahí construyo mis historias. Entiendo los géneros como bastardos, como huachos y trato de hacer una aproximación a ello, sin ser género puro, eso me aburre.